La conciencia moral ordena a la persona, «en el
momento oportuno, practicar el bien y evitar el mal. Juzga también las opciones
concretas aprobando las que son buenas y denunciando las que son malas (Cfr Rom
1,32»(5); es decir, la posibilidad de ver nuestros propios actos en relación
con los planes de Dios.
Al hablar de algo bueno o malo lo hacemos siempre por referencia a un
«patrón». Pero ¿es la misma conciencia? o ¿es algo objetivo? Lo veremos a
continuación, pero podemos adelantar que la norma suprema de conducta es la ley
divina. La conciencia sólo descubre si sus acciones encajan con lo que Dios
quiere. En consecuencia la conciencia es norma próxima (subjetiva, personal,
inmediata) de moralidad, pero la norma suprema (objetiva) es la ley de Dios.
Actividad para realizar en el cuaderno
- Explicar lo que ves en cada imagen
- ¿Qué actitud que ves en la cara de los personajes
de las imágenes?
- ¿Para qué crees que sirve la conciencia?
- ¿Qué síntomas presentas cuando tienes una
conciencia limpia?
- ¿Qué síntomas presentas cuando no tienes la
conciencia limpia?
- ¿Qué pasa cuando no escuchamos la voz de la
conciencia?
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